No te faltan clientes. Te falta contestarles a tiempo.
Instalamos un sistema que atiende tus conversaciones, califica a cada interesado, agenda y hace el seguimiento. Anda con IA, todos los días, también cuando tú no estás.
El cliente ya te escribió. Ahí es donde se pierde.
Ya pagas por anuncios, por contenido y por gente que atiende. Estos son los cinco momentos donde ese esfuerzo se cae.
Fuera de horario
Contestas al otro día y para entonces ya preguntaron en otros tres lados.
Llegan varios juntos
El que atiende prioriza sin querer, y el que queda último se enfría.
Preguntan y no vuelven
Nadie les escribe de nuevo, porque no hay una lista de a quién le falta respuesta.
Se agenda una cita
Nadie confirma ni recuerda, y el que no aparece deja el turno vacío.
Quieres saber qué pasó
La conversación está en un teléfono y el dato en una planilla, así que no sabes qué arreglar.
Las cinco se arreglan una sola vez.
De una consulta a una venta, sin que empujes cada paso.
El mismo recorrido que tu negocio ya hace todos los días. La diferencia es que deja de depender de que alguien se acuerde.
Llega la consulta
De un anuncio en Meta o TikTok, de Instagram, de tu web o de alguien que pasó tu contacto.
No es una herramienta más. Es que el negocio deje de depender de quién esté.
Escalas sin sumar gente
El pico de temporada lo atiende el mismo equipo que tienes hoy, sin fila.
Tu equipo deja de operar
Nadie copia datos ni repite el mismo precio veinte veces. Se dedican a cerrar.
La respuesta no depende de quién esté
Deja de variar según quién atendió ese día, si estaba ocupado o si no estaba.
Sabes dónde se está cayendo
De dónde vienen las consultas, cuántas agendan y en qué punto se enfrían.
Un cambio se hace una vez
Cambias un precio o un horario y queda igual para todos, sin avisarle a cada uno.
Lo que ya probaste, y qué hacemos distinto.
Este problema tiene tres salidas conocidas. Ninguna es una mala idea — ninguna lo deja resuelto.
Sumar a alguien más al equipo
Se automatiza una vez y aguanta lo que venga. La nómina no sube.
Comprar una herramienta suelta
Se conecta con tu WhatsApp y tu CRM. Sin eso, no está terminado.
Contratar una agencia que promete
Una sola persona de principio a fin. No hay a quién derivarte.
Lo que cuesta, sin que tengas que preguntar.
Se arranca por el nivel que te sirve hoy y se sube cuando haga falta. Todo en pesos colombianos, sin permanencia.
Que nadie se quede sin respuesta
Te escriben por WhatsApp y no siempre alcanzas a contestar a tiempo.
$299.000
Que además agende y haga el seguimiento
Ya te llegan suficientes consultas y lo que se pierde está en el seguimiento.
$599.000
Que además conecte lo que ya usas
Tienes volumen y el trabajo repetitivo ya no está sólo en responder.
$999.000
Qué pasa cuando empiezas a trabajar con nosotros
Tres pasos. No tienes que saber nada de tecnología ni cambiar cómo trabajas hoy.
La llamada
Media hora por videollamada. Nos cuentas cómo te llegan hoy los clientes: por dónde escriben, quién contesta, cuánto tarda y en qué punto se caen.
Sales sabiendo en qué tres puntos concretos estás perdiendo consultas, en orden.
Cuántas de ésas se pueden atender solas, estimado contigo durante la llamada.
El diagnóstico te lo llevas igual. Media hora, sin compromiso.
Lo implementamos
Tú no tocas nada. Lo armamos, lo conectamos a WhatsApp y a lo que ya usas, y te lo dejamos andando. Lo único que pones es el material.
Accesos, tus precios y las respuestas que hoy das a mano. Juntar eso es lo que más demora, y de ahí arranca el plazo.
Starter queda andando en una semana. Los otros dos, un poco más según cuántos flujos e integraciones lleven.
Nada sale a hablar con un cliente tuyo sin que tú leas primero qué va a decir.
Funciona solo
Desde ese día el sistema atiende, agenda y hace el seguimiento sin que estés. Nosotros nos quedamos atrás para mantenerlo y ajustarlo.
El sábado 23:40 entra una consulta, queda contestada en 40 segundos y tú te enteras después.
Si cambia un precio, un horario o un proceso, lo ajustamos. No hay nada que administrar.
Cuántos escribieron, cuántos agendaron y dónde se está cayendo. El resto sale solo.
Lo que todos preguntan, contestado acá.
¿Esto es solo otro chatbot?
Un chatbot responde preguntas. Esto atiende la consulta de punta a punta: cotiza, agenda, deja el contacto cargado en tu CRM y dispara lo que sigue. La diferencia no es cómo escribe, es qué queda hecho cuando la conversación termina.
Mi negocio es distinto. ¿Igual funciona?
No hay una versión para cada rubro: el sistema se arma con lo tuyo —tus productos, tus precios, las respuestas que hoy das a mano—. Lo que cambia de un negocio a otro es qué contesta, no qué hace. Si te escriben, preguntan lo de siempre y hay que hacer seguimiento, sirve.
¿Y si no da resultado?
No hay permanencia: la mensualidad va mes a mes y el que avisa no paga el siguiente. Arrancas por el nivel más chico y en semanas ves si te devuelve horas o no. Si no sirve, te enteras temprano y no a los seis meses.
¿Y si la IA dice algo incorrecto?
Puede pasar, y por eso no la dejamos suelta: contesta lo que sabe y, cuando no está segura, te pasa la conversación en vez de inventar. Las primeras semanas revisamos juntos lo que respondió.
¿Trabajo contigo o con un equipo?
Conmigo. Yo tomo la llamada, yo armo el diagnóstico y yo estoy cuando algo falla. Si el proyecto necesita más manos las sumo, pero el que responde por lo que se entrega no cambia.
Quién está detrás

Quién está detrás
Sebastian Lopez
Fundador — Selffcode
Soy Sebastian. Instalo sistemas que atienden las conversaciones de tu negocio, califican a cada interesado, agendan y hacen el seguimiento — conectados a WhatsApp y a lo que ya usas.
Me meto de lleno en cada proyecto: miro cómo te llegan hoy los clientes, encuentro en qué punto se te están cayendo y lo dejo andando. Mi nombre y mi cara están acá arriba porque es con quien vas a trabajar.
La llamada
Sales sabiendo por dónde empezar
Qué procesos de tu empresa conviene automatizar primero, y cuánto tiempo libera cada uno.
30 minutos · Sin costo · Por videollamada